Elegir una familia, buena o mala, a gusto del consumidor…si quiere una vida descontrolada, sin problemas, elegirá la mala, la que pase de usted, la que sólo quiere saber si cenará en casa el día que vengan los amigos. A usted como le gusta el rollo que lleva, cogerá la buena, la estricta, la que le tiene pillado por los “huebos”, sí con “b” porque después de 1793 horas de vida se das cuenta que después de haberles elegido lo primero que hacen es hacerle llorar y piensa que no podrá ser así durante toda su vida.
La segunda fase es la más complicada, es la hora de reunir momentos que quiere vivir, cosas que quieresexperimentar mientras pueda porque recordemos que puede meterse el puto Alzheimer y destruir todos esos recuerdos que con tanto esmero se propuso coleccionar. Lo siento, al principio de las instrucciones nadie le dijo que fuese una vida fácil. Pero tranquilo lo único que puede pasar si comparte su vida con él será confusión mental, irritabilidad y agresión, cambios del humor, trastornos del lenguaje, pérdida de la memoria de largo plazo y una predisposición a aislarse a medida que los sentidos del paciente declinan. Total nada que no le pueda pasar a lo largo de su prefabricada vida de ensueño. En fin, que nos vamos por los cerros de Úbeda: volvamos al instante de la elección de recuerdos. Pfff…felices, tristes, memorables, sí sí, quiere probar de todo, aunque le haga daño, no pasa nada.
Una vez vividos algunos cuantos años de esa vida “maravillosa” que cree estar “viviendo”, cuanto vivir suelto y que poco disfrutar. Llega el minuto, sí el MINUTO, en el que piensa ¡joder para qué vivo, para quién, por qué!. Es un poco tarde porque ya está rodeado de demasiadas responsabilidades (se hará cargo de otras vidas que por supuesto Usted habrá puesto en movimiento, para que al fin y al cabo realicen las mismas acciones que les llevarán por un camino u otro al instante en el que nos encontramos).
Tras esos años de inquietudes, decisiones acertadas o fallidas, segundos, minutos, horas e incluso años perdidos, debe echar una mirada hacia atrás y pensar que después de todo, no ha sido tan malo, que ha vivido como ha querido y como le han dejado.
PRECAUCIÓN: No se puede mezclar con otros modos de pensamiento. El modo “VIVIR” solo se dirige en una dirección, no puede retroceder. Evite la PUERTA en la que ponga MUERTE es el GRAN ENEMIGO de este tipo de pensamiento. Solo decida entrar en esa puerta después de millones de horas vividas y cientos de momentos acumulados. Aunque tampoco se recomienda esa opción.
EFECTOS SECUNDARIOS: el 99.99% de cada 100 personas pueden experimentar momentos de felicidad, angustia, euforia, amor, odio. El 0.1% restante se sentirán como una mierda mientras ese 99.99% puede recordar todo (este pequeño grupo tendrá la puta mala suerte de estar con nuestro amigo Alzheimer)
Después de leer el prospecto de LA VIDA. Sea consecuente con tomar la pastilla cada día, da igual la hora, el día. TÓMELA Y JÓDASE ya tiene usted UNA VIDA.
No hay comentarios:
Publicar un comentario