He pensado en ti y has aparecido en la acera de enfrente. No quiero que me empieces a olvidar porque nunca te he querido hacer daño y solo me voy a declarar diciendo: que sí, que me olvides, que no pienses más en mi, que quiero que hagas como que no existo, que te voy a pensar todos lo días pero que tú no me pienses ni siquiera lo intentes, te prohibo quererme más de lo que te dejé
Es el dolor de la madrugada el que me asusta, el que me dice: joder, no puedes olvidar aunque lo intentes, seguirás recordando hasta que puedas aunque no quieras. Tienes algo, aún no sé que es, pero que puedo llegar a saber, Que todo consiste en sonreir, abrazarnos y después de unas cuantas subidas de tono, arreglarlo. Si va bien, seguir adelante, si vuelve a pasar y no quieres que se acabe, volver a intentarlo
Y estando convencida de esa noche, dudo y en fin...ya sabes como acabo
No hay comentarios:
Publicar un comentario