viernes, 11 de febrero de 2011

Nunca había escrito

Por qué leo una conversación de hace un año,
por qué te busco, por qué me engaño,
por qué tras tanto tiempo me sigo haciendo daño.
Es el dulce dolor que provoca
añorar con el corazón antaño.

Todo es una pregunta, una duda, un anhelo,
un ojalá te veo porque creo que aún lo quiero;
está claro, hemos cambiado, pero
siempre queda un recuerdo.

Un olor, tu perfume, un color,
el derrumbe, despedida,
trompicones, sollozo entrecortado.
Un muro que sólo tú has levantado

no sigas por ahí, bueno, sí
sigue por algún lado que por una vez no es malo
deja de escaparte, deja de cortarme
en tu cabeza oyes gritos que extorsionan el debate

Escúchame joder, no intento controlarte
aborta el estereotipo que flota en tu cabeza
esta vez haré que lo prometas
no vas a dejarme a medias
tintas que empapan el papel
enarbolo su acero y corto grueso
empujo mi frustración hasta el suelo
hasta atravesar el mantel - mientras
escribo unas líneas que nunca llegarán
pues tú me has olvidado y tranquila debes estar
no puedo de lo mismo presumir y de hecho
aquí sigo pensando tras año y medio
un día y otro día, cada día un poco se cuela
de tí entre mis pensamientos como una enfermedad
en la que nadie tiene provecho, sé que no hay maldad
no me conoces, no te pertenezco
desde junio del año viejo.

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